Joven colombiano crece sin parar


Su nombre es Asdrúal Herrera, y continuamente sufre por el tamaño de su cuerpo. Sea que se suba al trasporte público, a un taxi, pase a través de alguna puerta o entre a cualquier lugar, los golpes le recuerdan que sigue creciendo. Y es que tiene en muchas ocasiones que agacharse más de lo normal pára poder acceder a cualquier sitio que una persona con un promedio de estatura normal entra sin ningun problema.

Por eso para transportarse prefiere hacerlo caminando, aunque eso no le agrada mucho, pues la gente al verlo se le queda mirando, no solo por su tamaño sino también por sus enormes zapatos que tiene que pedir desde Estados Unidos, su ropa es confeccionada por un familiar siendo talla XXXL.

Asdrúal es la persona más alta de su país y mide 2,28 centímetros. En el hospital tienen que acomodar dos camas para que pueda descansar. Aunque no sufre de una enfermedad mortal, los médicos especialistas le confirmaron Gigantismo, un mal no muy común que genera el crecimiento desmesurado en especial de brazos y piernas causado por la glándula hipófisis.

Desde que le dieron la noticia casi no come, pelea solo y descarga su ira en su hermano y su madre, una mujer tres veces más pequeña que él. Asdrúal asistió a clases hasta tercero de primaria cuando sobrepasaba la altura de los docentes y sus compañeros se burlaban de su ropa. En esa época aparecieron los síntomas de la enfermedad (vómito y dolor de cabeza), y tuvo obligadamente que marcharse para su casa.

“Mis amigos me aconsejaban que me metiera a un equipo de baloncesto por mi altura. Yo no lo pensé dos veces y lo hice, era en dos escuelas muy reconocidas en el país pero me sacaron al poco tiempo porque me cansaba muy rápido. Es más no podía ni correr porque me pesa la espalda”, dijo a ELMUNDO.es.

Javier Contreras, médico especialista en neurología en Colombia, dijo que el 15% de las personas que son operadas de las glándulas para evitar el crecimiento no logran detener el crecimiento. Y advirtió que este chico puede alcanzar los 3 metros de altura, una medida que Asdrúal parece no aguantar.

Después de recorrer medio país en busca de ayuda de especialistas en medicina optó por viajar a La Habana, Cuba. Por Internet le informaron de que era el país donde los médicos tenían la cura perfecta para el mal. Pero hay un problema: no tiene dinero, está a la espera de alguien lo patrocine.

Fuente: Elmundo.es