Colisión en el espacio: satélite de EEUU impacta con Sputnik ruso

Choque colosal en el espacio: en el primer gran accidente de tráfico cósmico, dos satélites de las potencias espaciales Rusia y Estados Unidos colisionaron a casi 800 kilómetros sobre Siberia.

Un satélite de comunicaciones estadounidense se estampó contra un satélite ruso militar Sputnik, que estaba fuera de servicio. Como en el caso de un accidente de tráfico cotidiano ya hubo las inculpaciones del caso: "El Iridium estadounidense tenía, al contrario que el Sputnik ruso, más combustible y un motor. Aún no está claro por qué no se desvió", comentaba hoy el experto espacial ruso Igor Lissov.

"Es la primera vez que dos satélites colisionan", dijo por su parte Felix Huber, director del centro de control de satélites del Centro Alemán de Navegación Aeroespacial (DLR) en Oberpfaffenhofen.

El Kosmos-2251 y el Iridum-33 colisionaron a una velocidad de unos 27.000 kilómetros por hora o casi 8 kilómetros al segundo.

El choque de los satélites de 900 y 550 kilogramos de peso se produjo el martes alrededor de las 16:55 horas GMT sobre Siberia. "Fue un mal día para ambos", comentó el científico estadounidense Nicholas Johnson del Central Espacial Johnson en Houston.

Hasta ahora se conocían sólo colisiones menores de chatarra espacial, pero nunca habían chocado satélites enteros, dijo Johnson a la web space.com.

Tras la colisión se formó otro campo de basura espacial: la televisión estatal rusa mostró escenas animadas similares a las del film "La Guerra de las Galaxias". Las primeras investigaciones por radar del Ejército estadounidense concluyeron que el choque dejó flotando en el espacio unas 600 piezas, informó la televisión estadounidense CBS.

Aún se tardarán dos días hasta conocer la dimensión exacta de los daños, dijo el portavoz de la NASA, Michael Carey.

Según el portavoz de la agencia espacial rusa Roskosmos, Alexander Vorobiov, la Estación Espacial Internacional (ISS) y su tripulación no corren ningún riesgo. La ISS se mueve a unos 350 kilómetros de altura y es capaz de modificar su posición en caso necesario, algo que ya ocurrió en varias ocasiones en los años pasados.

Los trozos de los satélites circulan a un altura de entre 500 y 1.300 kilómetros. Sin embargo, habrá que analizar de forma permanente la naturaleza de la nube de chatarra, dijo el comandante ruso de las fuerzas de seguridad responsables del espacio, Alexander Jakushin.

Ahora, el principal peligro que existe es que algunas partes colisionen con viejos satélites de espionaje soviéticos que llevan reactores nucleares a bordo, comentó un experto a la agencia de noticias Interfax. Así, podrían liberarse al espacio nubes con radiaciones radiactivas.

Pero no hay motivo para la preocupación de los habitantes de la Tierra, pues la chatarra ardería en el caso de una posible entrada en la atmósfera. Medios rusos recordaron sin embargo la caída del satélite de espionaje soviético armado con un reactor nuclear "Kosmos 954" a comienzos de 1978 sobre territorio deshabitado en Canadá. El sanemiento del área contaminado por material nuclear costó millones de dólares.

El Sputnik ruso Kosmos-2251 fue enviado al espacio en 1993, pero ya no estaba en funcionamiento desde hacía unos diez años. El estadounidense Iridum-33 se encuentra en el espacio desde 1997 y funcionaba com parte de un sistema de comunicación por satélite del mismo nombre.

"Posiblemente la firma Iridum no recibió advertencia alguna sobre una posible colición o ignoró la advertencia. El hecho es que era posible una maniobra del satélite estadounidense para evitar la colisión", dijo el experto ruso Lissov. Según sus palabras, Iridum tiene 66 satélites activos así como suficientes satélites de repuesto en seis órbitas para mantener su red.

El experto en satélites del centro alemán apuntó por su parte al mecanismo de vigilancia existente en la organización US Space Command. Desde allí se controlan todos los satélites artificales de más de diez centímetros de diámetro. Los dos satélites tenían que haberse pasado de cerca. Pero ahora nadie sabe por qué no se accionó una maniobra de esquivo, dijo Huber desde la localidad alemana de Oberpfaffenhofen.

Fuente: El pais
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