
¿Cómo funcionaría este peculiar cargador? Al parecer estaría equipado con una batería de iones de litio, en la que se almacenaría la energía acumulada mientras jugamos con el yoyó. El sistema empleado sería muy parecido al de las manivelas que se usan para alimentar los OLPC, es decir, los famosos portátiles de 100 dólares de Negroponte que nunca pasarán del concepto y la propaganda. Volviendo al yoyó, con unas 30 tiradas ya habría suficiente carga para que funcionase el teléfono táctil de Steve Jobs.
Su creador es el diseñador Peter Thuvander, quien no parece muy entusiasmado con los típicos cargadores solares (o los no tan típicos). No le falta razón en sus argumentos: esos accesorios no funcionan ni de noche ni durante la mitad del año en Suecia, que es donde él reside. El problema es que su cargador exige una cierta habilidad por parte del usuario que muchos perdimos hace años en la infancia.