
Según los investigadores, la importancia de Bistahieversor reside en que es la prueba palpable de que el morro prominente y las poderosas mandíbulas de los tiranosaurios surgieron hace alrededor de 110 millones de años, después de que la subida del nivel del mar durante el Cretácico Tardío inundara la porción central de América del Norte, desde el Océano Ártico al Golfo de México, dividiendo a Norteamérica en dos mitades. Bistahieversor, que vivió en el área que hoy ocupa el Parque Natural de Bisti/De-na-zin, muestra también algunos rasgos singulares, como una apertura sobre su ojo, parte del sistema de sacos de aire del cráneo, y una quilla en la mandíbula inferior. Además, sus restos revelan que tenía más dientes que su pariente lejano, el T.Rex.